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Administradores de Fincas en tiempo de coronavirus

Empezaré mi artículo por el final: nunca fue tan necesario contar con un Administrador de Fincas en tu comunidad como en tiempos de Coronavirus.

Administradores de fincas en tiempo de coronavirusLa pandemia ha sorprendido al mundo y nos ha despojado de la falsa seguridad con la que nos movemos y actuamos, dejando destapadas todas nuestras debilidades y miedos. Y nos hemos tenido que meter en nuestras casas, obligados, como nunca había sucedido. A refugiarnos del peligro inminente del contagio, a engancharnos a nuestras televisiones y a Internet, para saber qué está pasando. Horas y horas mirando a la pared, conviviendo con una familia que normalmente ves por las noches y los fines de semana y vacaciones, pero que ahora son compañeros forzosos de piso. Nos comunicamos a través de nuestros dispositivos, pero la incertidumbre y el bombardeo de información son excesivos. Necesitamos quien nos procese la información y nos diga claramente qué podemos y qué no podemos hacer dentro de nuestro encierro.

Y ahí aparece la figura del Administrador de Fincas: ese señor o señora que normalmente no vemos. pero que sabemos que está ahí, detrás de un teléfono, de un whatsapp o de un mail. Hasta ahora no le hemos hecho demasiado caso. De hecho, no sabemos ni cómo se llama. Pero cuando nos surgen mil dudas sobre la situación tan caótica que estamos viviendo, se nos ocurre que quizás el Administrador nos podría orientar sobre la covid-19 y tranquilizar.

Los Administradores de Fincas en tiempo de Coronavirus han sido esenciales. Se han  tenido que arremangar y leerse toda la normativa que iba saliendo día a día. Se han tenido que aprender qué desinfectantes se pueden usar para minimizar los contagios en elementos que todos tocamos. Han tenido que encontrar proveedores que no hayan cerrado por la situación, y tratar de que todos ellos acudan a sus comunidades sin fallar, porque sus servicios son totalmente imprescindibles. Han tenido que ponerse detrás de un ordenador para responder a todos los mails de los propietarios con sus dudas y sus miedos. Y han tratado de tranquilizarlos con la mejor información, la más completa dadas las circunstancias.

Los Administradores se han dedicado a fondo, han echado muchas horas de trabajo y paciencia infinita, día a día, durante meses. Y la mayoría de propietarios y vecinos lo agradecen, o eso queremos pensar. Pero lamentablemente todos los compañeros nos estamos encontrando con un prototipo de vecino egoísta, insolidario, imprudente y cizañero que, como no ha podido usar a su antojo las zonas comunes, o como no ha podido bañarse en su piscina en esta temporada, ha encontrado el perfecto chivo expiatorio: su Administrador.

Hay propietarios -e inquilinos que dicen actuar en nombre de sus arrendadores- que están forzando la celebración de Juntas. Aunque no sean realmente necesarias. Aunque supongan un grave riesgo de infección por no guardar la distancia de seguridad, o porque no todos se ponen mascarillas. Sólo para pasarle factura a ese Administrador que no “le ha dado el gusto” de disfrutar de sus zonas comunes y piscina. Ese desalmado que, de repente, todo lo hace mal y hay que echar de la Comunidad con cajas destempladas.

Los Administradores estamos muy acostumbrados a sentir la ingratitud y la falta de consideración profesional. Lejos de esperar a que nos lo reconozcan desde fuera, primero tenemos que valorarnos nosotros mismos. Tenemos que convencernos de que somos imprescindibles en las Comunidades de propietarios y que nuestro criterio es el más formado y experto de todos los criterios. Este es el momento en que debemos empezar a creerlo. Así transmitiremos seguridad a los propietarios, que comenzarán a vernos como lo que realmente somos, el mecanismo que hace funcionar su entorno más íntimo: su hogar.

 

Noelia Mochales

Administradora de Fincas Colegiada

 


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