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El banco malo y los bancos peores en las comunidades de propietarios

La prensa se hace eco estos días de la iniciativa del Consejo General de Colegios de Administradores de Fincas,  dirigiéndose a la Asociación Española de la Banca, instando a que los bancos morosos con la comunidad cumplan con la más elemental de las obligaciones de un comunero: bancos morosos con la comunidadcontribuir a los gastos de mantenimiento del edificio a que pertenecen. Aplaudo sin reservas esta actuación de Salvador Díez, nuevo Presidente nacional de los administradores, y me alegra comprobar que las manifestaciones que le oí en Gestiona Radio a los pocos días de su toma de posesión no eran una proclama de voluntarismo sino una expresión de la voluntad decidida de hacer valer permanentemente, ante la sociedad, la eficacia de los servicios de estos profesionales.

Al hilo de esta noticia y de los datos que publica el Observatorio de la Morosidad en Comunidades de Propietarios, se me ocurren algunas reflexiones que quiero compartir con quienes me lean.

Banco “malo” y bancos “peores”

Llevamos muchos meses oyendo hablar del Banco “malo” que, finalmente, ya se ha constituído con el nombre de SAREB y va a recibir los activos inmobiliarios que lastran a los Bancos en dificultades. No sabemos si entre las prioridades del SAREB está la de ponerse al día en los pagos a las Comunidades en las que se ubican esos activos que acaban de heredar, pero sería bueno saberlo. ¿Alguien tiene noticia de cómo va esto, de cómo va a funcionar? En muchos casos, las comunidades no cobraban cuando un copropietario dejaba de pagar la hipoteca, no han cobrado cuando el Banco lo desahució y se adjudicó el bien, y no saben cuándo cobrarán si el SAREB se hace cargo del inmueble.

Los Bancos y Cajas que dejan transcurrir meses y meses sin afrontar sus responsabilidades comunitarias, causan importantes problemas para la comunidad, para el administrador y para los restantes copropietarios, ya de por sí asfixiados, que deben aportar lo que los bancos morosos con la comunidad no pagan. Es  curioso que este impago de los “bancos peores” es susceptible de generar ingresos para los  mismos por las cuantiosas comisiones que aplican si la cuenta de la Comunidad queda en descubierto (por su culpa), por los intereses abusivos de tales descubiertos, y por la tramitación posterior de las nuevas derramas que su actitud insolidaria hace necesario emitir.

Pienso sobre todo en la injusticia y el sarcasmo que supone para los propietarios, que han tenido que acudir una vez más en auxilio de los Bancos, aunque les hayan engañado con las preferentes, aunque no les den un respiro con su hipoteca, aunque no les concedan el crédito que necesitan, y aunque no remuneren sus cuentas corrientes, y tienen que rescatarlos una vez más duplicando sus aportaciones a la comunidad para mantener los servicios imprescindibles, pagar la nómina del portero y cumplir con toda la retahíla de normativas que afectan a la comunidad (Inspección de ascensores, ITE, Prevención de riesgos laborales, Protección de datos, Eficiencia energética, etcétera, etcétera).  

A grandes males, grandes remedios

Mientras esperamos la reacción de la banca a la denuncia pública del Consejo General, las comunidades siguen afrontando dificultades crecientes, que se hacen insuperables cuando coinciden varias propiedades de bancos morosos con la comunidad. Con un poco de suerte se podrá reclamar, conseguir una anotación preventiva de embargo, e incluso una sentencia favorable que habrá que ejecutar después, y volver a empezar.

La magnitud del problema y la especial cualificación de estos bancos peores, requiere un tratamiento imaginativo y diferente, capaz de hacerles reaccionar, acelerando los plazos de cobro.

Seguro que si nos ponemos a pensar administradores y comuneros se nos ocurren acciones efectivas encaminadas a acabar con esta plaga del siglo XXI.

No sé si será posible implementar las medidas que se me ocurren, pero no quiero renunciar a exponerlas, por si sirvieran de algo:

Convenios con bancos morosos con la comunidad

Tanto el Consejo como la mayoría de los Colegios de administradores, mantienen convenios de colaboración suscritos con algunos bancos que –en la práctica- consiguen poco más que una financiación parcial de los eventos y guateques varios que organizan, amén de una consideración preferente más bien teórica, para los colegiados y las comunidades que administran, a la hora de utilizar los servicios bancarios de la entidad de que se trate. Resulta todo un despropósito que desde las organizaciones profesionales se promocionen entidades financieras que arruinan a las Comunidades, y habría que denunciar estos convenios, rescindiendo los que afecten a los bancos morosos con la comunidad, dando publicidad al motivo por el que se resuelven.

Jornadas sobre bancos morosos con la comunidad

En los Congresos y Jornadas profesionales que habitualmente se convocan, estaría bien dedicar tiempo y ponencias a buscar soluciones a este problema de bancos morosos con la comunidad, oyendo a quienes lo sufren más directamente, y publicitando –en la medida que la Ley de Protección de Datos lo permita- los principales causantes de este despropósito: nunca tan pocos causaron perjuicio a tantos.

Cuentas en los bancos morosos con la comunidad

Lamentablemente, en la vida actual no se puede vivir sin bancos. El Consejo, los Colegios, los administradores, las comunidades y los comuneros tenemos cuentas corrientes y utilizamos servicios financieros de distinta índole. Afortunadamente podemos elegir, y si sabemos cuáles son los bancos morosos con la comunidad, podemos cambiar de banco y decir por qué nos vamos. Supongo que habrá algunos que no formen parte de estas listas de morosos.

Seguro que hay muchas más, y mejores que éstas. En cualquier caso, en esta batalla de David contra Goliath, no podemos quedarnos al margen, ni resignarnos a seguir esperando que un año de éstos se haga justicia.

Por mi parte, he abierto un hastag  en Twitter para recoger cuanta información, opiniones y sugerencias queráis aportar sobre el tema, además de lo que  comentéis aquí.


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