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La rehabilitación energética de las comunidades de propietarios es posible

Con la aparición de la Ley 8/2013, de 26 de junio, de Rehabilitación, Regeneración y Renovación urbanas, que introdujo importantes modificaciones en la Ley de la Propiedad Horizontal vigente, se empezó a hablar de rehabilitación energética de las comunidades de propietarios, más como un futurible teórico que como una realidad inmediata, esperando que la mejora de la situación económica y la oferta de subvenciones interesantes permitan abordarla a medio plazo. No obstante, la rehabilitación energética de las comunidades de propietarios es posible, hay empresas especializadas capaces de llevarla a cabo, y se consiguen resultados importantes en cuanto al ahorro energético, la mejora del confort y el incremento del valor patrimonial de los edificios rehabilitados.

Hace unos días tuve ocasión de asistir a una visita guiada al proyecto Piloto de Rehabilitación Energética Integral (PREI), promovido por la Asociación Nacional de Empresas de Rehabilitación y Reforma (ANERR) en una pequeña comunidad de propietarios situada en el casco histórico de Fuencarral, en Madrid.

Este edificio, típico de los años 60, consta de planta baja dedicada a taller de reparación de automóviles, dos plantas de vivienda y planta de cubierta transitoria accesible, con dos fachadas orientadas al Norte y Oeste. Aunque sin protección específica, se encuentra en área protegida, por lo que habían de cumplirse las especificaciones establecidas por la Norma Urbanística y por la Comisión de Patrimonio para las áreas protegidas. En las intervenciones realizadas se han aprovechado los elementos existentes, sin modificaciones formales del edificio.

La rehabilitación energética de las comunidades es posible

El objetivo del proyecto era dinamizar el sector de la rehabilitación, difundiendo tanto a los profesionales como a los usuarios finales, los beneficios de la rehabilitación energética, dando a conocer las soluciones existentes y el potencial de ahorro y mejora del confort, así como el incremento de valor patrimonial que la rehabilitación puede suponer para los seis millones de viviendas, anteriores a 1960, sin aislamiento y con instalaciones obsoletas.

Para que la rehabilitación energética fuera integral hubo que poner en práctica una batería de medidas activas (actuaciones sobre las instalaciones: electricidad, climatización, domótica, instalaciones de control, agua …) y pasivas (que actúan sobre la envolvente del edificio: cerramientos, ventanas, cubiertas…).

Se quería demostrar que la rehabilitación energética de las comunidades es posible, partiendo de un edificio existente, en unas condiciones muy desfavorables de eficiencia energética. Se trataba de reducir de una manera drástica el consumo de energía, afrontando todos los aspectos susceptibles de mejora para la obtención de un edificio con un consumo de energía casi nulo.

El proyecto se desarrolló en menos de un año, a lo largo de 2013, en diversas fases: auditoría energética y monitorización, estudio detallado de eficiencia energética, calificación, aplicación de soluciones, ejecución, seguimiento de resultados, certificaciones y evaluación de los resultados.

Teniendo en cuenta que el ahorro energético de un edificio empieza por el aislamiento, se prestó especial atención a las actuaciones pasivas a realizar en la envolvente. Para mejorar el aislamiento se llevaron a cabo modificaciones en fachada, suelos, primer forjado, cubierta, huecos (ventanas y puertas), y además en la protección solar y la estanqueidad (reducción de infiltraciones).

Las actuaciones activas en las diferentes instalaciones fueron las siguientes:

  • INSTALACIONES TÉRMICAS: producción calefacción (mejora de la eficiencia, bomba aerotérmica, caldera de condensación); producción de climatización (mejora de la eficiencia); sistema de emisión (suelo y techo radiantes, radiadores de baja temperatura); ventilación (con recuperación de calor), regulación, temporización y domótica, y aislamiento de conducciones.
  • INSTALACIÓN ELÉCTRICA: protección mando y maniobra (centralización de contadores, renovación de instalaciones generales y cuadros de protección, canalizaciones); iluminación (regulación, detección de presencia, bajo consumo); electrodomésticos y optimización del contrato de suministro.
  • INSTALACIONES HIDRÁULICAS: mejora de la eficiencia, control de consumo y reutilización de aguas.
  • DOMÓTICA: control y monitorización climatización, control iluminación, automatización de protecciones solares (persianas y toldos), monitorización y medición de consumos y condiciones de confort, y telecomunicaciones (conducciones fibra óptica, videoportero, instalación TV digital y terrestre).
  • RENOVABLES: iluminación natural (tubos de luz); autogeneración eléctrica (solar fotovoltaica); solar térmica y punto de carga coche eléctrico.

Otras actuaciones llevadas a cabo en el marco de esta rehabilitación fueron la renovación de acabados (revestimientos cerámicos, microcemento, solados cerámmicos, madera, materiales compuestos, pintura y papel pintado) y la reutilización de cerrajerías.

La información detallada sobre las soluciones aportadas, las empresas participantes y los resultados obtenidos. puede consultarse en la página oficial del proyecto PREI, y el diario de obra, con imágenes de todas las actuaciones, se puede ver en la página web de GAHECOR, una de las 57 empresas participantes (fabricantes y proveedores de servicios), todas ellas disponibles en el mercado, aportando cada una de ellas una solución en su campo de actuación.

Con esta rehabilitación se ha conseguido un ahorro energético superior al 80%, además de las certificaciones EECN, Edificio de consumo de Energía Casi Nulo y VERDE RH Residencial. Aunque no pueda acceder a la calificación LEED (Líder en Eficiencia Energética y Diseño Sostenible) que evalúa la sostenibilidad de los edificios en su fase inicial (solo accesible a edificios nuevos, acabados y funcionando), es la primera actuación conocida en la que se rehabilita una comunidad de propietarios que tenía la peor calificación energética posible (G), obteniendo después la máxima calificación energética (A), pasando a ocupar un lugar destacado entre las viviendas más sostenibles de España.

Pero si era difícil superar el reto del adelanto máximo en la calificación energético, aún más difícil me parece el hecho de que intervinieran en el proyecto 57 empresas diferentes, y que éste fuera completado en solo diez meses, derribando el mito de que en nuestro país se eternizan las reformas y es imposible coordinar los diferentes oficios que intervienen en ellas.

Por todo ello, no es de extrañar que el edificio haya recibido ya los galardones de Mejor Rehabilitación Energética de Edificios en el Sector Residencial 2013, concedido por la Consejería de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid, así como el premio a la Mejor Iniciativa en Rehabilitación Energética de Edificios, otorgado por ASPRIMA dentro del marco del SIMA 2014.

En definitiva, podemos concluir que la rehabilitación energética de las comunidades es posible, y que las empresas españolas están en perfectas condiciones para llevarla a cabo con profesionalidad y eficacia.

Juan Rodríguez Baeza

 

Juan Rodríguez Baeza

Fundador de comunidades.com


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