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Vientos de cambio en la administración de fincas

Cambio en la administración de fincas
Hay una frase célebre que dice: “Cuando soplan vientos de cambio, algunos construyen muros, otros molinos“. Ha llegado a mí por casualidad y pienso que es el reflejo de lo que está por llegar en la profesión de Administrador de fincas. Soplan vientos, huracanes, diría yo. La profesión que hace unas décadas era una de las más respetables y respetadas de este país se está viendo abocada cada vez más a la profesión del mercadeo, del “todo a 1 euro”. Esto se debe a diversos motivos:

  • por un lado, el intrusismo de un nutrido grupo de buscavidas que, a falta de otras opciones y amparados por las lagunas legislativas que existen en nuestro país, han visto en las comunidades de propietarios su particular gallina de los huevos de oro, que están dispuestos a explotar a costa de lo que sea, incluyendo una oferta de servicios a unos precios que rozan la indecencia;
  • por otra parte, la división existente entre los propios profesionales de la administración de fincas (muchos de ellos, estancados en la Edad Media), agarrados con uñas y dientes defendiendo sus feudos, encerrados entre muros de piedra imposibles de atravesar en uno u otro sentido.

Necesitamos, como profesionales, pensar en los nuevos aires que se avecinan, unirnos realmente para defender, no sólo nuestro propio modo de vida sino también nuestra profesión frente a las agresiones que nos están perjudicando, consolidar una profesión vocacional, en la que no tenga cabida el mensaje de que “cualquiera es válido”: No podemos permitir que ese mensaje se instale como algo normal en la sociedad: hay que moverse, construir esos molinos que traen el cambio, para que el mensaje final que quede una vez pasen los huracanes sea el de un único profesional cualificado que realmente sabe ejercer su trabajo y cobrar unos honorarios decentes por ello. Cuando soplan estos vientos de cambio en la administración de fincas, no puedes cerrar las ventanas esperando que todo pase sin más, porque cuando las vuelvas a abrir tal vez ya no quede nada, tal vez el huracán lo haya arrasado todo a su paso y lo que encuentres no te vaya a gustar. Y entonces, te darás cuenta de que es demasiado tarde…

Ana Quesada

Administradora de Fincas


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